XervanteX
Para la rusita Yania
Conociéndonos nos miramos en silencio,
el aire se torno inquieto hasta despeinarte,
nos habíamos visto hace mucho tiempo
y supimos no poder olvidarnos jamás.
Nos acercamos y comenzamos a hablar,
y mientras más dijéramos el uno del otro
sabíamos que el mundo no era para los dos,
era ajeno, ancho e injusto para todos.
Así que si saber qué más hacer de momento,
guardamos a la imaginación cada silencio,
hasta que no lo soportamos y surtió el beso,
luego la sensación de claudicar o triunfar.
El amor es el juego, la enfermedad, la ilusión,
nadie sabe qué pasará luego con el tiempo
será la desazón, ocurrirá el dejo o la rutina,
más vale tener una salida segura sin regreso.
Sabes rusa mía?
Todo lo que ocurra de aquí en adelante,
será ganancia de experiencia para los dos.
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