viernes, 28 de julio de 2017

Las damas y las armas: filosofía harapienta y otros cachivaches 2

Por XervanteX

Yo fui un accidente de la naturaleza y como tal debo vibrar a un ritmo desafiante, revolucionario, que no calce dentro del rompecabezas evolutivo del todo.

Mi destino estaba en vengar a esa mujer que detuvo su marcha por nueve meses y me obsequio los mejores deseos para la vida y yo salí así de displicente y loco.

Uno siempre va armado contra el otro sea mental o mordazmente.

La escuela no sirve si uno esta destinado para no ser.

Una mujer lo transforma todo porque no está contenta con nada.

Mi Libreta militar esta por fin lista y presiento que no fue mi mejor decisión, eso sonó como evadir una responsabilidad, como hacerle "conejo" a un sistema que solo quería para mí el bien, era necesario aprender a ser valiente y a disparar y a poner el "pellejo" entre pared y espada.

Sin embargo el deseo de una mujer siempre lo preside todo y es preciso hacerle caso, no vaya a pasar que uno termine bajo su frase más celebre que dicta "te lo dije".

El siguiente paso en la escala de miedo y oportunidad consiste entonces en adquirir una personalidad atrayente que evada la requisa y cause en las damas desconcierto.