viernes, 29 de julio de 2016

MISTERIO, SUSPENSO Y ACCIÓN: EXTRATERRESTRES EN LA TERRAZA

Por Charlie

Me levanto y al espejo veo a un hombre con barba y mocos.

Como no hay nada más que hacer ese día acepto relevar a un amigo que le hace vigilancia a una casa desde la terraza de un edificio, recibo los binoculares y una cámara fotográfica y el expediente del caso en una carpeta verde.

En lugar de cumplir la tarea me coloco a adivinar el color del próximo auto que cruzará en la esquina, a la media hora recibo una llamada extraña, resulta que no soy el único observador, en el edificio adyacente otro tipo vigila el horizonte con un telescopio, le alcanzo a decir que estoy cumpliendo mi misión y a preguntar sobre qué es lo que esperamos ver...

Para mi sorpresa el expediente revela que se vigila a una familia "extraña", esta compuesta de un padre, una madre y dos hijas adolescentes, uno de los observadores manifiesta que tal familia no hace mercado, no tira basura y siempre sigue el mismo patrón de salidas y entradas y lista el día, la hora y la actividad. Busqué el día, vi la hora y en efecto correspondía!!!.

Una de las hijas de la familia acababa de asomarse a la  puerta y la examine, aparte de tener la piel demasiado pálida me pareció normal, sin embargo el expediente la describía como una criatura de una blancura anormal y que no sonreía, siempre se asomaba a la puerta y un auto pasaba por ella.

Sentí estopor de todo esto y me atreví a marcar el teléfono del otro observador, la pregunta obvia era ¿Eran extraterrestres?... Termino mi turno ese día y aunque luego se me olvido el asunto un día le pregunté al César qué había sido de ese caso, a lo que él me contesto que se habían atrevido a pasar por debajo de la puerta una carta advirtiendo a la familia que si no pagaban una buena suma develarían su secreto... Y qué paso?... le intervine... pagaron la primera cuota cumplidos  y luego les perdimos el rastro dijo el César con ese desencanto de quien se lamenta de haber perdido unos pesos... ¡Eran extraterrestres! dije exaltado a lo que el César al parecer acostumbrado a ver lo sorprendente con los ojos de un ciego objeto con una mueca.