lunes, 11 de diciembre de 2017

Modo cuatro: la aproximación

Por Kely, Brandy, Alejandro

"El infierno son los demás" Sartre

El frío y la adversidad me cubren, la piel se me tensa ardida en fragor, la sensación es disoluta, piel a piel, aire a aire, convergen dos cuerpos en una sin fin de sensaciones, se obvian enteros, callados al mullir y al roce corpóreo, sueñan enredados y haciendo honor a lo que aprendieron hace miles de años, sus genes heredados se enlazan, pero primero sus cuerpos se alistan a dar la entrada, la aproximación prohibida, pero esperada, la provocativa colisión de pecho, de centro, de enhebrar lo que angustia a la mente, el sexo vital, aquel bruñido órgano elemental que se para, que se abre, que se dilata, que se irgue, que se extrapola, que se da para lo segundo que esta dispuesto, para completar lo incompleto, para ir a cubrir de armonía el otro cuerpo y librar la batalla más feroz entre el olvido y la oportunidad; que es eternizarse.    

viernes, 8 de diciembre de 2017

Modo tres: desnudez

Kely, Brandy, Alejandro

A flor de piel, cubiertos con el aire circulante, tratando de tapar lo inminente, el corazón y el centro y adivinando cada quien su talante, descubriendo su veto, y posibilitando una intimidad creciente hasta tanto un abrazo sería imposible hasta tanto nos acostumbremos y luego si veremos cada quien lo que hace, a un instante solo somos como otros animales en medio de su hábitat, pero no somos tan solidarios, tenemos entre mente y cuerpo la idea de obscenidad. Pero somos diestros pensadores y absorbemos la pena, más de aquí para allá sentimos en cada cuerpo el calor y el deseo de apego acontecido antes que el placer de saber que estamos desnudos y en cada movimiento algo pueda cambiar o de forma o de tamaño o de imprevisto de sensación para ir a hacer lo prohibido.  

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Modo dos: sobre la ropa

Kely, Brandy, Alejandro

Adivino qué hay abajo de esa ropas, será pura y extrema locura, vivaz piel hermética, insensible o táctil a mi deseo espontáneo de liberar, presumo orgullo, seriedad, me arrancas el alma con ese frotar, ya quiero llegar a la fiesta y bailar pegada o mejor sentir tu caña brotar ante mi sediento oasis de placer que se caliente y aturde movedizo. Mientras mis pechos cuyos pezones se endurecen están a tu alcance y puedes ver que en el roce parece que tuviera más y más deseo. Pero una infiltrada te roba de mi lado, la delicada presencia te aturde con sus movimientos de campana en la cintura y su colonia barata, y entonces te obsequio más piel escarchada y perfumada para que sepas que el deseo va abajo pero el calor está subiendo y es cuando con mi aliento afanado te presumo mi deseo de estar donde sobre todo, y hasta la ropa nos estorbe para llegar a ese mar de palpitaciones siderales, para acabar y comenzar otra vez.  

lunes, 4 de diciembre de 2017

Modo uno: el encuentro

 Kely; Brandy; Alejandro

A una chispa que desata el infierno o la amistad
o el amor,¡qué felicidad!
el encuentro de dos o más, el tocar y llegar más allá,
pero primero ver y analizar, ajeno todo
ansias de no quedar con la duda
si al gusto ha de empalagar o mejor
luego se echará de menos
se le extrañará.

una imagen que vale 
mil palabras
y mi sensaciones distintas 
¿qué tal dos imágenes o tres o más? 


viernes, 1 de diciembre de 2017

Orgía Prosa Poética de poca moral y ética

Por Kely Díaz 

No es frecuente que un hombre cumpla su fantasía de estar con dos mujeres a la vez, pero en esta ocasión hemos querido intentar hacer prosa y poesía en un trío, y no cualquier clase de escrito literario, ante la exigencia hemos fabricado un tipo de prosa y poesía erótica distinta, educada pero ensamblada también para lindar con lo sensual. Hacer esta tarea no fue fácil ya que la incomodidad lindaba con el deseo de cada quien, fue difícil hacer cada pose e indiscutible que cada verso se arreglara y provocará en cada quien y a su gusto éxtasis.

Quizá el sexo si sea algo fácil hoy, tirarse en la cama desnudos no es la gran cosa, así como excitar las gónadas tampoco, pero es gran mérito convocar al amor, al deseo y al disfrute tranquilo de sentirse en plenitud y liberarse al otro, sin ese grado de culpa, sin que se medie la intención de hacer daño al otro, sin cálculos, ni rivalidades, solo así se sabe llegar al orgasmo y se puede luego hablar y decir qué tantas ganas hay de repetirlo.

Agradezco a mis amigos Alejandro y Brandy que se prestaron para hacer esta locura en medio de un escritorio sustituyendo la habitual cama y disfrutando de los versos que a cada quién se le escapaban para lubricar y hacer más placentero el acto de pensar. Si yo dijera fue una orgía de letras me quedaría corta, pues el gusto estuvo en tratar de adivinar qué había en la mente de cada uno y manifestar a gusto el encanto o bien preferir el cambio.

Bienvenidos todos a esta aventura.    

miércoles, 29 de noviembre de 2017

UNO SE TERMINA CASANDO PORQUE NO SE CONFÍA EN EL AMOR

Por Charlie


Quedé viudo de mi primera esposa, pero también dada su insolencia de adherirse a mi solo por el interés y quitarme lo que acababa de heredar creyó ella me moriría sino de pena si de pobreza, se equivocó. Hice la promesa de no volver a confiar en mujer alguna e inclusive para vengar el delito acontecido hice la intención de enamorar a una chica y dejarla sin más. Eso hacen ellas y uno tiene que sufrir además del abandono con pensar el por qué fue eso. Ni pensé que el amor volvería a mí en forma de una madre soltera que arrastraba un terrible pasado que se aclaro cuando cada quien puso frente a sí su baraja, y ya no pude soportar más porque ella quería irse a vivir a otro lado con el amor de su vida (su hija) y nadie más; fue como en las películas que tuve que partir a perseguirlas por medio mundo e intentar que volviesen a mí y mi corazón afligido. Fue una descomunal batalla de tiempo y distancia, y después de todo pude poner la sortija en esa chica y prometer un hogar para su hija. Hasta ahora que lo pienso no me arrepiento de nada y creo tomé la decisión correcta. Al fin creo que uno se termina casando por asegurar que el amor seguirá allí al menos en virtud de un contrato y aspira a que prospere esa frase muy ilusa a veces "hasta que la muerte los separe"


lunes, 27 de noviembre de 2017

UNO VIVE ASÍ PARA LUEGO TENER ALGO QUE CONTARLES A LOS NIETOS

Por Charlie

Me arrodillé pensando que el tipo se iba a abrir la bragueta y sacar su miembro y convencerme de chupárselo, pero no , lo que sacó fue un arma y me apunto directo a la frente.

El César era adicto a crear conflicto y pelea por todo, y no era culpa de él, así parecía se lo ordenaba su perfil genético, lo único que le tranquilizaba siempre era que hubiese una mujer bonita. En más de una ocasión terminé con él rodando por el suelo y degustando el sabor del polvo, no contento con ello el César se pensaba digno contrincante de luchadores profesionales y tipos con suscripción de por vida al gimnasio. Uno de aquellos días le convencía para ir al gimnasio con la promesa de que allí siempre se encuentran mujeres exuberantes, me mordí la lengua cuando no vimos a ninguna e incautos si vimos a unos hombres deformes intentando nivelar sus esteroides y anabólicos. No fue sino cuestión de tiempo cuando tuve que intervenir para que el César se atreviera a retar a un tipo a levantar pesar y de paso acabar con el brillante piso, cosa que al señor administrador poco le gusto y la pelea iba a suceder si por la intersección de la diosa Eva aparece una señorita con la cadera en forma de corazón y un escote tan profundo como el Everest. El César se apacigua e insiste en pagar los daños y los perjuicios y se marcha a ayudar a la digna señora a cargarle peso a una máquina y a flexionar aquí y allá. Defraudado por el escaso estado físico me voy a casa mientras el César aparece al rato con moretones en la cara y serios rasguños en la espalda, diciéndo no más que en realidad la tal señorita era una travesti envestida en una licra que le ocultaba sus rasgos y perpetuaba las operaciones, - ¿la pelea no se pudo evitar entonces? - le digo intentando no parecer que me moría de la risa y él quizá entre confundido y avergonzado se consolaba - uno vive así para tener algo que contarles a los nietos -