viernes, 22 de diciembre de 2017

Modo nueve: perdones que no cesan

Kely, Brandy, Alejandro

Lo prohibido viene siendo lo más apetecido.

Me prohíbes acaso tu sexo?
- Solo el derecho a poseerme sin mi permiso
Pero me abro paso entre tus falencias y debilidades cosquilleo tu rosado clítoris, me abrigo la lengua rasgando tu pubis, y recupero el aliento saboreando cada labio por separado. Las cosquillas no funcionan sigues con tu cascanueces amenazante, tratas de sabotear el arte, tus pechos recios suscitan amenaza, tu semblante serio deja una mala mueca, y solo cuando logro acceder a ti, sé que por dentro hierves y no quieres demostrarlo, pero me alientas con una lubricación perfecta que cada vez me tiene más profundamente cercano, y cuando ya dejo el sitio me atrapas insolente como si no quisieras que ese manantial acabase, te sientes en un desierto, jadeas pero no lo indicas, estas dispersa con los ojos hirientes clavados en mi, como en venganza, pero te excita también eso, y cuando ya no te puedo soportar te hago a parte y hago mi acto solo, pero te atreves a preferirme a ofrecerme tu vagina estirada como fortín donde la semilla no se desperdicia, y mi miembro salta y se refugia y entra y sale y calma su hambre y se asegura de escapar a tiempo para terminar.