miércoles, 22 de noviembre de 2017

MAS ALLÁ DEL SUELO NO PODEMOS PASAR VIVOS

Por Charlie

Ojalá pudiésemos resucitar en seres de luz, que no nos duela ni el estómago ni la cabeza.

"El Aviador" le llamaban, lo conocí en Cali, ciudad hermosa de Colombia, era un tipo obsesionado con volar, envidiaba a las aves, y su mirada siempre se perdía en los cielos, era como si anduviese siempre elevado. Se lanzó un día de un puente y quedo nueve meses agónico, postrado en una cama, con los ojos en blanco como las nubes y con el espíritu azulado. No soy capaz de recordarlo así, prefiero contar más bien que "El Aviador" saltaba de alegría cuando el César prometió que nos invitaría a un paseo en un avión. Mi temor entonces eran las alturas, pero con la valentía que otorga la vergüenza me subí a un bólido con alas junto a mis dos amigos y en broma presagiábamos que el paseo no iba a terminar tan bien, en efecto nuestro amigo "El Aviador" quiso en más de una ocasión abril la puerta e inclusive se puso frenético y violento. Al César le consulté si había sacado a aquel tipo de algún hospital Psiquiátrico y en efecto eso lo confeso con la mirada baja y una angustia existencial latente - Es mi amigo - dijo a modo de disculpa. Años después recibo un llamado y parto presuroso a la urgencia siendo que mis amigos estaban en una cárcel por culpa de un avión, en el viaje me llego a imaginar cualquier cosa, menos que se trate del César y "El Aviador" quienes han sido arrestados por llenar la ciudad con aviones de papel ¡están locos! les digo. "El Aviador" nunca dijo nada, solo hacía aviones de papel de diferentes modelos que los niños le compraban en el parque y se iban a comprobar que si volaban. El César andaba detrás de "El Aviador" recogiendo los aviones y diciéndole cuántos faltaban recoger. Yo los saqué de la cárcel pero nunca pude sacarles de esa jaula que parecía ser su mente. Adiós chicos prometo volar con ustedes la próxima vez...