miércoles, 8 de noviembre de 2017

LOS ÁNGELES DE MI SACIEDAD

Por Charlie

El Médico dice con facultad - Si quiere lograr una erección debe dejar el licor -

Como para él es tan fácil decirlo y yo soy el que trata que dos vicios comulguen: el licor y las mujeres, esto de abrir la boca es fácil pero tratar de entrar de nuevo a una vagina se me viene complicando.

A la salida del consultorio del doctor me sorbo la primera botella y regaño al dependiente ¡esto supo a agua!, la calle se ve distinta, hay chicas ejecutivas y colegialas, hay para escoger, en el andén espero la luz del semáforo, alguien me reconviene que como no hay luz, no hay semáforo, en el puesto de revistas escojo unos ejemplares pornográficos más vulgares, la viejita que atiende se sonríe y libera su picardía con un "se va a dar gusto" y yo bravo le digo ya yéndome "yo me acuesto con quién quiero". Ya entrando al apartamento el Celador me alcanza y me cobra lo de la administración, le obsequio además una revista y una sátira constructiva "usted mijo sabe que el que vigila por las noches este edificio soy yo" y el tipo sabe que es cierto, me suelo sentar en mi balcón desde donde vigilo la entrada y salida de las personas. Pudiera chantajear a todos y cada uno de los que viven allí con solo desearlo, sé por ejemplo que el Juez del piso primero cada fin de semana se queda solo para llamar a domicilio a prostitutas, su hija tiene un novio vicioso y su mujer un amante, ¡la familia perfecta!; los del piso dos son una pareja de esposos devotos de la clandestinidad de las apuestas, empeñan hasta la honestidad para jugar en un casino cercano, sus hijos viven gracias a sus abuelos; yo vivo en el tercer piso y soy un solitario con vicios excéntricos, la chica del cuarto piso dice criar a su sobrino pero miente es su hijo, tiene un novio que distribuye droga. La hija del Celador apenas casada suele subir a llorar a la azotea, su marido la golpea. 

No me importa si ya no tengo una erección, yo vivo del fracaso de los demás ese es mi real vicio, esos vecinos son mis ángeles porque me dan a entender que lo mío no es nada.