lunes, 16 de octubre de 2017

Las damas y las armas: el final que todos queremos y no lo merecemos

Por XervanteX

La vida es la metáfora más crucial.

Nacemos ya sentenciados y nuestro destino espera para cobrarnos el resto.

El final con el que todos soñamos carece de dolor, es pleno y mágico, quizá todas las noches nos preparemos para ello al irnos a dormir, al permanecer en silencio pensando.

Quizá meditar sea otra manera de alentarnos a decaer y estar en la tranquilidad absoluta.

Pero la vida se configura entre culpas y dones, entre genética y naturaleza y no disponemos de otro camino, estamos tentados a la evolución marginal a la potestad de la ocurrencia y al conocimiento que al parecer nos aleja de nosotros mismos y nos hace insignificantes.

Apostamos al tiempo y es el tiempo el que al final nos fulmina.