lunes, 21 de agosto de 2017

Las damas y las armas: ostentación polvorosa 2

Por XervanteX

Nada es una arma hasta que se usa en contra de alguien.

En la historia el arte de la guerra consistió en la fabricación de cada vez más y más artefactos de destrucción, desde la flecha antigua hasta la bomba atómica.

Lo paradójico de esto es que el objetivo sigue siendo siniestro y es causar el mayor daño posible.

Una dama produce vida una arma la quita.

Y si nos damos cuenta el acto de procreación de vida a pesar de que la ciencia ha evolucionado desde el útero al tubo de ensayo el método sigue siendo único.

Pero el prototipo de destrucción se enmarca en que el arma debe ser cada vez más perfecta, esto es pasar desapercibida, ser letal a la primera oportunidad y no solo amenazar sino demostrar una efectividad que aturda de manera física y psicológica al enemigo.