lunes, 26 de septiembre de 2016

Hagámoslo

XervanteX


Tímido arrojo mi mano al vacío de tu espacio,
rodeo con mis dedos las aureolas esgrimidas,
beso tu aurícula y bajo hasta tu cuello tenso
reconfortante es tu gemido que indica el sitio.

Burlo tus precauciones enredado en tu cabello,
y busco ese sitio tan protegido por tu velo,
te hago sentir mi miembro erguido y suculento
brillante como daga que quitará de ti el mito.

Salgo y entro despacio en tu gruta sonrojada,
a cada suspiro repito tu nombre amor mío,
tus piernas bajan y suben y  me atrapan,
sentencio el ajetreo con un chorro extendido.

Te preño de esa felicidad inaudita de ser mujer,
es tu primera vez conmigo no será por siempre así.

Lo entiendo.