lunes, 22 de agosto de 2016

Sobre Encíclicas y Leyes

XervanteX


Aprendí a leer antes que a escribir,
por eso sabía del silencio y la soledad,
me decían que andaba obnubilado
creyendo que el suelo era el cielo
y que arriba era como abajo.

Deserté de la felicidad nociva
que dice que algo es de uno 
y de nadie más ¡mentira!
todo es de todos
nada es de nadie.

Por eso sufre el cristiano,
el evangélico, el insensato.
Propiedad privada es
mi sueño y lo comparto.
Nada esta vetado.

Desobedecí al sagrado,
al Santo y su palabra,
ya todo ha culminado,
conmigo en el infierno.