viernes, 3 de junio de 2016

TENGO BUENA ESTRELLA

Por MALEV

Dedicado al Emperador César.

Luego de años sin tener noticias un día finalmente suena el teléfono y alguien respira hondo al otro lado de la línea antes de decir: "... lo siento se que ha pasado tiempo..." ya perdí la cuenta de las veces en que pensé que no estabas de este lado, y mi oración se levantaba hacia los cielos con una fe casi que ciega en que como fuese deseaba lo mejor para ti.

Supe que agonizaste por algún tiempo (como lo hacemos todos) y que hasta deseaste renunciar  a este mundo, pero que el milagro persiste y al parecer el destino esta ya dicho y uno no se viene muriendo cuando quiere. Pero la vez que te vi más trastornado fue cuando descubriste que hasta ese momento habías actuado como un autómata, y que tu vivir carecía de filosofía y para ese momento te habías topado con un espíritu silencioso que te había hecho vislumbrar el poder de la nada.

Me parece ya verte irte con una mueca alegre dispuesto a saber más, y creo fue ese conocimiento sobre la nada la que albergó en ti el valor suficiente para comenzar de nuevo en cada fracaso, el miedo no existía. Detonaron explosivos, volaron balas, se proclamaron amenazas y cuando ya parecía que teníamos al frente nuestro a la misma muerte todo se repelía, la explosión desaparecía, la bala se desviaba, y hasta la brujería se volvía en contra del brujo o la bruja.

Pero hoy estoy convencida de que lo que nos salvo fue escribir, en cierta forma para recordar quiénes éramos y también para nunca dejar de aprender, así el destino nos aguardara con su cara de luto y de premonición desconcertante.

Un día te despediste con la misma sonrisa y ante mi desconcierto me alentaste con un "... no te preocupes que tengo buena estrella..." fue la última vez que te vi y te dejé ir pese a una extraña sensación que tenía entre el pecho y espalda como si supiese que algo iba a ocurrirte.

Hoy solo me quedan tus escritos.