viernes, 26 de febrero de 2016

Crónicas de un periplo por la vida: Los desterrados a la nada

Por Alexis

Le concedimos la partida a la vida y nos gano, le apostamos entonces a la nada.

Nos toma por sorpresa el amanecer, los tacos de billar están erguidos sobre la mesa, hemos tomado un descanso...

CÉSAR.- La carambola se hace más difícil con esta trasnochada tenaz...

ALEXIS: Aposté hasta la camisa...

CÉSAR.- Es mejor que dejemos allí estos tipos con quienes jugamos me están dando mala espina...

ALEXIS: Si, el tipo de la chaqueta negra recibió algo del man del bar...

CÉSAR.- Finjamos estar ya ebrios y nos vamos marchando...

Solo recuerdo un viento helado en mi nuca, gritos luego y que todos salían como si hubiesen visto un espanto, pensé que el espanto era yo mismo por la palidez de mis manos, busqué a César pero regresando a mirar atrás él no estaba, afuera tampoco y corrí un poco hasta que tuve apenas fuerzas para levantar la cabeza y enterarme de que estaba solo.

Al César lo vine a encontrar tres día después, en el dispensario con la novedad de que había sido herido por una supuesta "bala perdida" que aún permanecía en su cuerpo y que ningún Médico se atrevía a remover.