lunes, 13 de julio de 2015

Las mil y una noches despiertos: dudas y azares

Por J. López

Amotinado desde mí yo, impulso estas letras que creo sean tan estériles como espermatozoides en una masturbación. Que uno venga a intentar explicar que qué es el mundo, qué es la vida y quiénes son los buenos y los malos, me parece a mi modo de ver radical.

Uno debería tragarse sus ideas al igual que sorbe sus mocos.

Cuántos seres bellos y bien ricos pasaron por estas tierras sin hacer honor a nada diferente que a lo que ya estaba establecido.

Cuánto niño y niña quiere ser feliz con lo que le ofrece el mundo. Y sus papitos quizá les consientan todo gusto tratando de suplir la culpa de haberlos traído a un mundo tan injusto.

A mí el azar me permitió encontrar algo que me gusta hacer, creo que he encontrado a una mujer fiel, y poseo el dinero suficiente para tener el tiempo libre para escribir esto por ejemplo, espero usted tenga tiempo para leer esto por la misma causa.

Y todo esto porque me alié a unos locos que preferían la poesía al sexo, la prosa a la mamá y la retórica a el vicio. Yo no soy libre; amo la libertad y esto me da derecho para decir y hacer lo que me venga en gana.