viernes, 1 de mayo de 2015

Las mil y una noches despiertos: apariciones

Por Alexis Mendoza

"Somos una generación educada por mujeres... me pregunto si otra mujer sera la solución"
 Tyler Durden "El Club de la Pelea"

Llegamos al parqueadero, ella pensando en que yo tenía un auto y yo solo pensando en un lugar oscuro donde cogérmela, el César dice que las mujeres son ilusas y hasta pecan en consentir cosas que muy en el fondo no quieren. La chica me arrastra hacia un rincón y ya no puede ni contener su aliento, me dispara la pregunta mayor ¿Cuál es tu auto?, mi imaginación vuela y le indico un "Cheve" rojo con pinta de no tener siquiera las puertas con seguro. Para mi suerte es así. Ahora lo que preocupa es el Velador del sitio. La sensación del orgasmo no dura lo suficiente, la chica casi ahogada abre la puerta y vomita, tiene el sostén en sus manos y con el se limpia la boca, es una escena a mi modo de ver terrorífica. En esto el cuidador del sitio se ha percatado de la situación e izando su linterna se dirige hacia nosotros. La chica salva su cabello de entre el suelo sucio y yo me enderezo dispuesto a pelear lo que haga falta, el problema es que el auto ha quedado hecho una porquería por dentro y por fuera. Me erizo como gato de calle dispuesto a el enfrentamiento. Estamos a un centímetro cuando aparece el César enviado de los cielos milagrosos y dispuesto a relevarme. La chica apenas se puede incorporar e intenta una palabras, el tipo que viene voltea y pregunta "¿Sr. vienen con usted?" y el César mueve la cabeza arriba y abajo. ¡Estamos salvados!