viernes, 15 de mayo de 2015

Las mil y una noches despiertos: Somos sombras indomables

Por Charlie

Nadie nos toma en serio, pasamos desapercibidos, por eso unos evaden pagar el pasaje en autobús, otros se cuelan al cine, los más depravados espían a jóvencitas púberes en las duchas, somos seres invisibles, sombras del futuro y por eso mismo peligrosos.

En vista de que un defecto puede ser a la vez un poder, lo usamos en diagnosticar al mundo, la pregunta principal era ¿hay pobres porque hay ricos? o es al contrario.

Fue cuando dimos nuestro último concierto en la terraza de aquel edificio, no asistió nadie, pero estuvimos a punto de lanzarnos para corroborar la idea de que éramos inmortales y por lo tanto nada podría contra nosotros.

Solo nos preocupaba sangrar como cualquier mortal y sentir el agudo dolor de la vida. 

Como todo lo que vive es porque somos como árboles vivimos porque algo también yace enterrado, dice una teoría evolucionista que la tierra esta hecha de cadáveres y al parecer es verdad pero nosotros enunciamos una teoría alternativa más voraz y es que todo lo que vive tiene un ciclo y por tanto la vida necesita de la muerte, entonces: si viene al mundo una nueva vida, por ende debe haber una muerte. La cuestión estriba que el ciclo esta desequilibrado, es decir la gente se reproduce en masa y por tanto la naturaleza para compensarlo usa los desastres naturales, la violencia y hasta los celos y la envidia para su cuota compensatoria.

Por eso si nos reproducimos somos igual asesinos, porque el traer una vida al mundo significa que de carambola estamos cegando una vida. La solución no la tenemos, pero hemos estado intentando descifrar una forma de equilibrar el ciclo. No lo hemos logrado.