viernes, 8 de mayo de 2015

Las mil y una noche despiertos: Acuarela y perversión

Por Alexis Mendoza

"No sabemos en qué dirección está el bien"

Nos hicimos pasar por artistas para intimidar y calzamos dentro de los más altos círculos sociales, así que el plan estaba dicho y era enamorar a señoras al borde del abismo de la muerte para heredar también sus pensiones y riquezas mediante el vínculo del matrimonio interesado. Lo fatal en esta fase era que teníamos que acariciar arrugas con la fragilidad de pintores de lienzo antiguo y hacer restauraciones mentales para ver si el amor era posible hasta tales límites (de edad.) La extorsión nos duro poco porque si bien las señoras dignas tenían sus hijos, también poseían sus achaques y todo su sufrimiento hizo por fin mella en nuestras almas, hasta el punto que nos arrepentimos (la mayoría) y nos retiramos antes que se nos cayeran los dientes de leche.

De pobres y bellos no vimos otro camino que volvernos malos y vender nuestras almas al oscuro, traficando polvo de hornear y hierros en medio del pan y recibiendo en suculentos pesos la ganancia obtenida por hacerle daño a los demás, pesos que nos los gastábamos en vicios fatales como mujeres y licor. Yo digo que del paraíso Dios debió salvar a Adán y a la Serpiente porque la mala fue Éva, de todas maneras el infierno nos persigue a donde quiera que vayamos, porque la mayoría estamos perdidos.    


  

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