jueves, 9 de abril de 2015

MEMORIAS DE UN CONTADOR PÚBLICO NADAÍSTA: PASO DOCE

Por Alejandro

La Contabilidad no se ríe.

Ofuscado el jefe me miro sonreír.

Voy conduciendo mi auto, la carretera pinta bien, de repente se atraviesa un venado. ¿Un venado aquí?, despierto entonces, primero que todo porque no sé conducir y segundo porque aquí no hay venado ¿O si?.
Escupo mi sarcasmo estoy indigesto. Este cubículo es una cárcel. No hay visita conyugal. O mejor si. Me ronda el recuerdo de las palabras de mi amigo "El Emperador" que dicen que perdí la virginidad con una Prostituta (Trabajadora Sexual con todo respeto). Estaba tan ebrio. Para volver a mi realidad toca excitar el hipo-tálamo. Vuelvo a mis cuentas que no cuadran, estoy ciego, mis dietes están quebrados producto de una pelea antigua, y mi frente herida fruto también de otra pelea, lo de la rodilla si es por haberme caído de la cama. 

La maldita calculadora ha vuelto a fallar, no hay cálculo infalible.

Estoy muy confiado. Y creo que ya he escrito sobre ello. No lo voy a repetir. Un Contador Público es un preso más y si es más rico que su Jefe es porque ha heredado o a robado (con todo respeto). Los más famosos Contadores Públicos que he conocido se han hecho famosos en base a sus tretas para evadir la Ley.

Sonrío. No mejor, lanzó con beneplácito una carcajada, esto es mejor que un circo: ACTIVO que significa que ejerce (sexualmente) o PASIVO que significa que esta en el oscuro "stand bye"  me disculpan mi tórrido e incipiente inglés.

A resumidas cuentas llega mi Jefe me pide los Balances y le contesto con una sonrisa. Metafóricamente esto de la risa solo funciona en una relación de pareja cuando ella le pregunta a uno si la ama. En la Contabilidad una sonrisa puede traerte problemas y da para pensar que el Profesional no es nada serio.

Vuelvo a criticar al Sr. que escribió la Carta a García por decir que el Contador es un borracho, hubiese dicho no más que es un "mal trago" pero no acusarlo de vicioso, digo que es tarde para denunciar esta difamación.

En mi defensa voy a decir que el Jefe me exigió los Balances desconociendo los procesos contables que llevan su tiempo y espacio y por tanto pretender que tales Balances estuviesen para el tiempo que mi Sr. Jefe pretendía era una uto-pía.

Nadaísta no quiere decir que cuando se le exija a uno salga con nada, el Nadaísmo es una condición humana que a uno le hace comprender a valorar la vida, el ahorita, y a descartar toda promesa teológica de resurrección, por eso hay que aprovechar este tiempito para besar a quien se quiere y hacer lo que se tenga en gana, porque más allá solo hay vacío. Los Balances son importantes para hoy pero la sonrisa es más rápida Sr. Jefe.