jueves, 16 de abril de 2015

MEMORIAS DE UN CONTADOR PÚBLICO NADAÍSTA: PASO TRECE

Por Alejandro

Posiciones Sexuales

Pierdo el empleo, pero para congraciarme me armo una caja y me pongo a embetunar zapatos en el parque, mi primera cliente es una despampanante mujer vestida de minifalda roja y blusa blanca semitransparente, es muy bonita, luce unas piernas largas hacia unos pies que portan unas zapatillas de cristal, los demás me miran con envidia, su perfume se fuga y estoy padeciendo convulsiones en mi cerebelo.

Despierto. 

Aquí no vine para fantasear, ni siquiera para tener sueños cálidos ni húmedos, estoy para trabajar. Para contar centavo a centavo.

El sexo es un delirio masculino del que las mujeres se aprovechan.

Ya no puedo trazar números sin pensar en una pose sexual: el sesenta y nueve me viene a la mente.

Me veo entre claves por memorizar, y número y números 90 - 60 - 90 o la perfección innata.

En todo esta el sexo, en el dolor, en el alimento, en el hoy, es como un sol.

Mérito mío es no prestar tanta atención como debería, soy un Poeta con capacidad de crear. Soy atípico y peligroso, puedo hipnotizar.

Por eso es que vienen a mí mujeres o demasiado jóvenes o demasiado mayores. Nada.

Yo no sé que hacer con una mujer a parte del acto era lo que decía "el Emperador"  - Todo lo que tiene un agujero es peligroso -

Solo me puedo aprovechar de estas posiciones sexuales para hilvanar mis versos. Frente a ello no hay Ley, aunque si sigo fijándome en jovencitas sé bien a dónde voy a ir a parar.