lunes, 20 de abril de 2015

Las mil y una noches despiertos: el holocausto

Por Charlie

Dice César entonces:

Imagínate que llegas en el tren a Sobibor a un campo de exterminio donde están los de Hitler cumpliendo sus designios y al bajar del tren alguien te susurra al oído "ofrézcase para algún oficio" y cuando el militar te encare le dirás que eres escritor... En vano! allí necesitan es Cocineros, Costureros, Zapateros, Médicos, cero poesía, cero melancolía, cero teatro!

Yo le insinúo que quizá alguno tendrá la necesidad de escribir un mensaje o un poema para su enamorada o tendrá que escribirse a fin de documentar algo para recordarse... Además tal escena se me parece sacada de una película... ummm!

Dice César:

Nada! el papel para el baño, no hay lápices, solo palabras ocultas, clandestinas, no conviene que la gente piense porque desestabiliza el sistema, persisten las trincheras, la guardia. Se puede sobrevivir sin amor y sin literatura.

Yo creo que un escritor haría mucha falta para que apague los momentos de desdicha con sus cuentos y sueños de libertad, para que siembre la esperanza en cada alma...

Dice César:

Vuelvo y digo que un Escritor es peligroso para el sistema.

Bueno yo digo y si ellos los militares aceptan a un Escritor pero resulta que hay más de uno ¿Cómo es qué decidirán?

Dice César:

Fácil si son dos entonces los someten a una prueba, digamos que a uno le dirán una palabra y tendrá que hacer un poema o un cuento y luego al otro y resulta ganador quien mejor lo componga, el otro se irá a la ducha de gas.

Esta bien digo yo, seamos esos Escritores, yo digo una palabra y tu dices otra y armamos un texto, el mejor se salva. 

Yo digo Co-bi-ja.

Dice César:

La cobija su armazón bélico: una vagina
cuantos muertos o cuantos vivos mejor,
todo lo que tiene un hueco es peligroso,
todo cuanto dispara, pica o domina.

Mi palabra para ti es: p-i-c-o

A mi me la puso difícil este tipo pero insisto en mi poesía lóbrega:

Se despidió por vez final con un pico
tratando de atrapar todo su aliento,
la noche estaba fría y ella lloraba,
todo en ese lugar era mágico.

Dice el César:

Ves como no es tan fácil, creo que el militar me elegiría a mí...

Ese mismo día César se fue en el tren de las tres, no lo volví a ver por un tiempo, siempre recuerdo este capítulo porque se me cruza la película por allí en la televisión.