lunes, 16 de marzo de 2015

EL ROCK AND ROLL DEL POBRE

Por Alexis Mendoza

"Nacemos solos, húmedos y llorando, luego la cosa empeora"

Mamá se inventó la historia de que nuestro padre era un viajero que no paraba en casa, llegaba muy de noche y se iba muy temprano, sin embargo a mamá ni a nadie en esa casa le hizo falta algo para comer. Sucedió que el dueño de la casa la iba a vender y teníamos el anuncio de salir, el plazo estaba fijado pero mamá encontró siempre la manera para extender dicho plazo. Pero un día hubo que desalojar y entonces en medio del trasteo vi como aparecían mis juguetes perdidos y uno que otro centavo que ahorré. A la vivienda a donde íbamos tenía de malo un patio hacia atrás que lindaba con un empinado desfiladero donde según vecinos del sector se lanzaba basura, cadáveres y monedas para la suerte. Otra cosa funesta era que solo había un baño, asunto que me obligo a horas de espera mientras mis hermanas lavaban sus cabellos, la solución fue sencilla, tendí una manguera y me bañaba en el patio a los ojos de pervertidos y lugareños. Sin embargo solo pasaron tres meses y tuvimos que levantar de nuevo los toldillos y alistar el trasteo. La peor parte era que mamá había decidido compartir una casa con otra familia y la estrechez no dejaba para más. Estuve a punto de irme si no sucede el milagrito en un abrir y cerrar de ojos, o mejor era que nuestro padre había realizado la proeza en sus amaneceres de conseguirnos una casa propia, chiquita para mi gusto pero lo que es de uno es de uno.