lunes, 9 de febrero de 2015

Vástagos en franca lid

Por MALEV

La muerte es injusta para aquellos seres que apenas comienzan a vivir, son niños, inocentes ¿Pero quién soy yo para decir si es injusta o no? y ¿Si alguien es o no inocente?. Apenas aterrizo de mis vacaciones y llego a mi oficina cuando los sonidos de la violencia revientan en mis tímpanos. Qué triste que en el país más feliz del mundo se reúna a la vez la sonrisa y el llanto. Colombia te lo dije, o mejor te lo dijo un Profeta hace años: "¿No habrá manera de que en Colombia, en vez de matar a sus hijos, los haga dignos de vivir? Si Colombia no puede responder a esa pregunta entonces profetizo una desgracia..."

El Profeta del que habló era Gonzalo Arango, un brujo de todas partes, un señor que les dijo a los rezanderos curas y canónicos que estaban equivocados, que les dijo a los Profesores que lo que enseñaban eran patrañas. Y se digno a elogiar la locura y a las putas.

Yo no tuve mamá, solo abuela, algunos no tienen papá, y otros desafortunados no tienen nada. La violencia sigue allí en el corazón de los que creen que están forjando un mundo mejor para sus hijos ¡se equivocan! y por Dios que si no educan hoy a sus hijos a futuro sufrirán, porque quién no se traza un destino por si mismo tiene que dejar que se lo tracen los demás.

A veces me domina la culpa cuando pienso que he traído a mis hijos a un paraíso decadente, en donde Dios es el arrepentido, la violencia es la culebra y la ignorancia es la manzana.