jueves, 19 de febrero de 2015

MEMORIAS DE UN CONTADOR PÚBLICO NADAÍSTA: PASO CINCO

Por Alejandro

Yo perdí mi virginidad literaria con un libro que se llamaba - La Alegría de leer - , me esmeré tanto que a los años sabía muy bien leer pero no sabía escribir y muchas personas siguen diciendo que escriba fatal.

Yo no sé si fue el monje Italiano Lucas Paccioli quien inventó la partida doble, eso del débito y el crédito. Lo que me inquieta es que la Contabilidad sea una técnica y no alcance el grado de ciencia. Me llené de calculadoras y de dudas entonces.

Y es que se comete el error de educar al niño para que le coja miedo al dinero, yo ya he escuchado frases como que "deja niño esas monedas son sucias" o "deja eso que no sabes qué difícil es conseguirlo" Y para cuando uno ya es adulto igual le da temor andar con unas monedas. Así que en mi nueva vida de Profesional solo me dedique a manejar la información de la empresa con la prédica de que mis finanzas se las dejaba al destino que era por ese entonces mi mejor Contador Público.

Garabateé una firma extraordinaria que hacía excitar a las secretaria con su trazo y convoque a el gasto con la celeridad del zorro y la sabiduría de la zorra. 

Aprendiendo a Contar me perdí. Insolente coloqué mis ojos frente a un programa de Contabilidad y comencé a aparentar que sabía lo que estaba haciendo. Padeciendo de baja estima comencé a dar ordenes que se devolvían como condenas. Y la asertividad  comenzó a fallarme. Esto no era igual a como nos habían enseñado allá en la universidad, los profesores estaban equivocados, muestra de ello era que cuando iba al Banco a llenar el formato de consignación siempre lo diligenciaba mal y tenía que avergonzarme frente al Celador para comentarle con sarcasmo de que "cada día se inventan un formato de consignación diferente".

Pero lo que pasaba conmigo era una terrible coincidencia o mejor sentencia o más bien una maldición que me perseguiría siempre y cada vez que entraba a un Banco y que yo sugeriría más tarde era culpa de mi mamá y papá... ya te lo voy a explicar...