martes, 9 de diciembre de 2014

Crónicas Amarillístas 5: In the shadows

Por El Tapita "Comité Experimental" CoeX

Hace tanto calor en la ciudad de Cali que comienzo a creer eso de que el mismo Diablo subió o bajó (no sé) de los Infiernos y se vino a enamorar muchachitas acá, pero para ahuyentarlo los religiosos plantaron tres cruces en un cerro y ya jamás El Diablo de allá salió o volvió (tampoco sé). Lo cierto es que hay mujeres lindas y eso es decir poco, son chicas que a cualquiera podrían hacer caer en tentación. Y por eso me cobijo de sombra y de belleza en una librería. 

Mientras degusto los miles de títulos literarios una de las vendedoras se ofrece a guiarme por entre los estantes a ver qué tema me interesa, solo que junto al precio de un ejemplar al parecer se le cobra a uno hasta por respirar, cuando al fin doy con un dossier que parece ajustarse a mi presupuesto, gentilmente la chica me tira un sátira "se ve que usted sabe de libros" y a mí me gustaría decirle en cambio " se ve que a usted le va muy bien eso de portar una minifalda". 

Es ese maldito calor al que afano a espantar con mi libro recién comprado haciendo el sacrificio de no almorzar, y que me exijo leer de un solo bocado arrimándome a la sombra de un árbol... Falso!... espío la salida de la señorita vendedora y su trayectoria... no piense mal usted, no soy un acosador, ni violador, ni un degenerado... solo que me gustan las chicas intelectuales.. y no en el sentido que a usted le parece... solo quiero después de leer el libro discutirlo con alguien y quizá deseo que me digan "hiciste una buena inversión comprando ese libro"... Pero nadie opina así... a lo mejor me dirán que hubiese sido preferible comprar algo de comer... o por lo menos invitar a la chica de la librería a un helado.

El libro finalmente me sirve de almohada para mi sueño. en el hogar de paso donde voy coincido con una gringa y un hippie y me ahorro la diversión viendo como estos dos seres se envuelven en deseos mundanos. "El sexo no tiene idioma" lo dice el libro y no soy capaz de ponerlo en práctica, solo soy consciente de que al otro día volveré a aquella librería y quizá sacrifique otra vez el almuerzo para comprar otro libro... pero a último momento me digo ¿Qué diablos estoy haciendo?, yo soy un Escritor y puedo ahorrarme lo del libro, me compro un blog y en la cafetería comienzo mi labor, al frente esta la chica de la librería sonriendo cada que me ve levantar la vista buscando en sus dos mejillas rosadas inspiración. 

El sudor baja por mi espalda, la chica se aburrió y me sentenció a elegir ¿La literatura o yo? y perdió, la creí más intelectual, pero muy en el fondo tanto ella y yo queríamos un "polvo", lo que ella no sabía era que yo siempre jugaba a perder, porque en esas letras había aprendido que todo al final acaba, todos al final perdemos algo o a alguien.