domingo, 28 de diciembre de 2014

A LA DIESTRA DE VOS PADRE

J. Ordúz 

Charlie nos cuenta esta historia:

Me sentí menos que cualquier polvo celestial o lunar, que grano de arena, la noticia era que mi mamá había viajado al más allá, embriagada por el alcohol, y el Médico dijo que la salvaría y la Enfermera me juro que no la dejaría sola, no sé a dónde va uno cuando esta ebrio y muere. Si acaso dirá las cosas más ciertas o será que verá las cosas con más color o por eso será que uno se enamora de los reflejos. El licor es un lubricante social en mi país y lo maneja el monopolio del estado, lo distribuye el propio pueblo y dicen que una cuota va para financiar la salud ¡Qué negocio!. Sin embargo yo cometí el error de pasar mi pena bebiendo alcohol y presentarme en el hospital insultando al Médico y a la Enfermera, quienes en su lamento decían que la muerte tampoco es que sea tan mala. Fui a buscar a mis amigos, que conmovidos conmigo me ayudaron a apoderarme de un auto de distribución de alcohol y estuvimos a punto de incendiarlo pero fuimos apresados. Cuando asistí al velorio de mamá aún se sentía el aroma del licor y al Señor Cura le rogué que ni una gota más de vino... Sabe Dios que fui rescatado por un lápiz y un papel... Más tarde me convencí que uno no debe buscar a su esposa en un bar... que tampoco debe buscar pelea... que solo en los libros hay algo qué buscar... Luego se vino el Armageddon cuando perdí muchos amigos por culpa del licor... ustedes señores del monopolio tiene la culpa... y no solo les recargo sus muertos si no las mil y una mujeres violadas y golpeadas y sus secuelas... Admití ser alcohólico corregido, corrupto y solo una víctima más... no me enorgullezco de lo que fui.