viernes, 28 de noviembre de 2014

Sobre brujerías y otros hechizos dignos de contarse

Por XervanteX

En la telaraña caímos y fuimos hechizados por brujas poderosas y bellas que nos querían a su merced lamiendo como gatos su botas o sus sexos... A Charlie por ejemplo una de ellas le hizo un conjuro para que jamás la olvidara y el pobre andaba débil de tanto masturbarse con su recuerdo... yo en cambió iba por la vida con una cara de zombie  hasta que la maga Cristal me hizo con saliva la santa cruz en la frente y de paso me dio un elixir para la caída del cabello que fue lo que finalmente me lo tumbo. A César le hicieron la magia negra y al pobre todo se le iba de las manos: cogía las llaves y las botaba, tomaba su billetera y se la robaban, cogía una chica y le pegaba una venérea... A la Abuela Aleja hasta el cabello se le enredaba y se iba a aplicar un tinte y le salía del color que no es... Y todo fue porque éramos unos arrimados vividores que andábamos alimentando las ansias de cuarentonas... Nuestra salvación fue el Nadaísmo que era la perdición absoluta, una oscuridad muy nuestra, que nos remitía a creer que la vida es una excelente oportunidad y que había que aprovecharla en desvirtuar eso de que la vida en verdad sirve para algo... Para qué íbamos a creer en un Dios extranjero, injusto, lanzador de mercaderes, enemigo del César, liberador de culpables, condenador de mujeres y animales y mago después de todo... si no teníamos ganas de extender más allá nuestro pensamiento... nos quedamos con nuestro Ídolo de carne y hueso llamado Gonzalo Arango al que deseamos santificar no en la religión común que es el miedo, sino en nuestras débiles mentes que se ponen a creer en brujas y hechizos siendo que lo único que existe es la NADA.