lunes, 17 de noviembre de 2014

ENCUENTRO CON LOS PROFETAS SET # 5: EL FIN ES INDISPENSABLE

Por Los Indomables

Aleja, Charlie, César, Tapita

Cali 1999

Aleja dice: me desperté en el autobús yacía pálida y demacrada, mis amigos estaban igual, las latas de cerveza se paseaban por el corredor, apenas si pude incorporarme para irle a preguntar al Señor Conductor hacia dónde nos dirigíamos: - hasta el fin dijo a gritos - el ruido del motor no dejaba entender nada.

CHARLIE. - ¿Será que nos morimos y este es el transporte al cielo?...

CÉSAR. - O al infierno... pero no me jodan, en el más allá no hay cerveza (toma una lata)...

ALEJA. - O fuimos secuestrados...

TAPITA. - No se emocionen mucho miren allá...

Hay un letrero apocalíptico destruido en el que se puede leer "Infierno Rojo" Aleja se va hacía el donde el Conductor y le insiste en que debe detener el autobús... 

ALEJA. (Ya en la vía) - Buen susto el que llevamos, debimos ponernos ebrios hasta la inconsciencia...

TAPITA. - El tal infierno rojo era un motel...

CÉSAR. - Lo que soy yo no voy a caminar el resto del trayecto este calor es apremiante... (Para un auto)

Estamos en la Sultana del Valle, la ciudad de Cali, la capital del Valle del Cauca, no sabemos a qué vinimos a la ciudad ni al mundo, la vida nos sabe a nada, paramos en una discoteca en donde bailan salsa pero no nos apetece movernos, tampoco tener esperanzas...

CHARLIE. - La vida y su mala digestión...

ALEJA. - Yo los abandono chicos voy a comprar algo de ropa, a alquilar una habitación y pegarme una ducha es hora de volver al principio...

Vamos por la avenida Libertad, no nos despedimos, César se va hasta la Comandancia de Policía y alzando las manos se entrega, el Tapita se va a cotizar libros y Charlie se inscribe en el manicomio donde no es admitido. Solo Aleja sale de allí sabiendo qué va a ser de su vida. El viaje es lo que importa y se ha tenido todo el sexo posible, se ha bebido todo el alcohol posible y se ha visto a la gente departir y divertirse pero nuestro paraíso sigue vacío y es hora de acabarlo, no con una manzana sino con la nada.