sábado, 12 de julio de 2014

Merde, merde, merde!

Por César Vélez





Mi vida es una desgracia infinita. Por ejemplo hoy me levanté de la cama y me dí con el filo en el dedo chiquito, luego no había agua caliente porque la chica que amaneció conmigo se la acabo y para castigo divino ella me ve desde la otra esquina y de pronto vomita y hace del piso, la cama y las paredes un espectáculo repugnante, "debo estar embarazada" dice agachando la cabeza en cuanto nos dirigimos a la clínica. Allí le dejo mientras me voy a "trabajar", en realidad me voy a tomar una cerveza y luego otras más. Pero el Barman  me cobra una deuda que no es mía y me retiene las únicas monedas, me toca devolverme a la habitación a pie y comer de lo mismo de ayer. Como si fuese poco a la puerta toca un vecino que apenas abro amenaza con denunciar a la Policía el escándalo de anoche, quizá los orgasmos deberían estar prohibidos pienso. A la salida me cruzo con el Administrador que reclama el pago del arrendo, el tipo esta ebrio y siguiendo su instinto masoquista me tira un puño que apenas esquivé pero que horas después me tiene con el dolor de una muela que sin embargo me logro aflojar. No tengo intenciones de volver a esa habitación en la que parece se hubiese cometido un crimen.En una esquina piso popó de perro y un vago estira la mano, un carro pasa de afán y me lava con el agua de un charco. Voy a empeñar mi reloj de oro y el relojero dice que no es de oro, lo rifo por unos centavos, me pregunto ¿Qué más puede salir mal?. Me dirijo a la clínica donde la mujer  yace en una camilla conectada a una bolsa de suero y apenas me acerco me ordena irme, obedezco con la idea que el diagnóstico no es muy alentador... muy lejos de la civilización apunto el cañón a mi cabeza y cuando aprieto el disparador la bala no sale...con la pólvora hago unos mini fuegos artificiales en mi honor, voy a ser papá, pienso cuando llega el mensaje al celular certificando esa idea pero también dice que el hijo no es mío... ¡Que dura la vida mijitos!...