miércoles, 21 de mayo de 2014

100 condones asesinados el crimen que parecía perfecto SECUELA

Por XervanteX

Y como nosotros nos esterilizamos a punta de golpes por haber fundado "el club de la pelea" y como practicábamos nuestra poesía igual que la esgrima con nuestros húmedos miembros al ritmo de la pornografía, sucedió que nos enamoramos. Corrijo; se enamoro nuestro Profeta y siendo que ante el temor de una venérea o del SIDA o de tanto bicho raro que aparecía en medio de las piernas fue y se compro un inventario completo de condones, con la consabida idea de que todo artilugio toca aprenderlo a manejar, y entonces en la nochecita el tipo emocionaba su viril miembro y lo enfundaba en el condón y así uno tras otro, lo iba probando como si se tratase de un vestido... hay que saberse que los de látex se expanden y contraen demasiado, de esta aventura el surtido completo fue a parar a distintos lugares dignos de mencionarse: los caños de la tubería de donde los operarios de la empresa rescataron una pelota elástica con la que jugaron los gatitos; los basureros de donde los Recicladores se toparon con los globos atados a punto de reventar; en el suelo de un anden de donde se enredaba en cualquier zapato o zapatilla. Esto es asqueroso, pero como el profeta decía: "era mejor para el planeta un caucho que un chico".

Yo mismo el otro día fui machista al decir que los condones deberían comprarlo las mujeres y exigir su uso, me disculpo por eso, pero es que a uno no pueden verlo las mujeres en una farmacia exigiendo la prueba de calidad del condón porque en seguida lo tildan de promiscuo, homosexual o perfeccionista. Alabo eso si el sentido común de nuestras amigas que en un momento de adicción y desespero máximo se atrevieron a enseñarlos el uso correcto del condón y ante todo enfatizaron la forma correcta de sustraerlo, hacerle el nudo y ponerlo en la basura con las precauciones del caso a fin de que no explote en la cara de alguien (ni en sus partes privadas).

Yo no sé qué fue de nuestro profeta pero me contaron que el día en que se encontró con una suculenta presa en forma de mujer, tenía un solo condón y para no desaprovechar el momento en ir por más artillería y munición cuando terminó tomo el condón lo volteó por el revés y siguió teniendo sexo. Tan letal como otro profetica que por ahorrarse la plata de los condones compraba calcetines de teflón, y muchas dirán "¿así lo tendrá de grueso?" yo no lo sé.