jueves, 30 de enero de 2014

Los hábitos en ruina

Por MALEV

Con la mano en son de juramento estoy en el estrado, mi otra mano está sobre la Biblia y el guardia me mira con desconfianza, lo sé soy muy infiel, pero me distraigo con la visión tétrica de que en primera fila están las viejas camanduleras de la Iglesia a la que asiste mi ex-esposo, figuran allí apoyando la injusticia que se llevará a cabo al rato que versa sobre la patria potestad de "nuestras hijas". De mi familia solo se presento una prima y una amiga, lo triste del caso es que mi Abogado se presenta tarde y en su rostro augura su terrible estado, quizá su esposa es la culpable, pienso. El Abogado de mi Ex esposo luce radiante exponiendo el alegato y al parecer está confabulado con el Juez para decidir en mi contra. Mi delito, mi pecado fue demostrar que una mujer "sola" si puede educar bien a sus hijos. Con el codo le llamo la atención a mi Abogado para que pida una moción y objete las afirmaciones sarcásticas que me condenan, y en tanto la presentación de mi Abogado es pésima y varias veces toma aire para no ahogarse en la tos, la sesión sigue con la presentación de testigos "en mi contra" que van desde la vecina del décimo piso, hasta el dependiente de la tienda, ¡estoy perdida! me digo, y así las cosas mi hijas se irán a vivir con un padre que para verse "bueno" frente a la sociedad irá probando cuál madre les conviene: si una joven, si una más madura, y así una semanal. Acepto los cargos que me sindican de hábitos de alcoholismo y abuso de drogas, pero con la consigna de haberlos superado, acepto ser una feminista y objetora de consciencia del orden, ser en últimas "un modelo no ejemplar para mis niñas" y entonces se produce el milagro: aparece un Abogado de verdad, el Doctor Miguel que deslumbra con su cabeza brillante, tranza unas palabras con el Juez y mi Ex esposo entonces traga entero su martirio, porque sabe con quién se las juega, Mis testigos son mi prima y mi amiga quienes hacen esfuerzos por presentarme como la madre ideal y exageran como lo convinimos y acuden a su básico odio para hacer ver que mi ex esposo es "un perro sin hueso". Hay un señor que se ha quedado de último en el estrado, a veces se sonríe, a veces aplaude, mi nuevo defensor expone y saca a relucir pruebas de la infidelidad de mi ex esposo a lo que él responde con la calumnia de que yo le fui infiel primero. El Juez dictamina la sentencia plena y me otorga la patria potestad de mis hijas, siendo mi ex esposo apenas relegado a efectuar visitas y pasar la cuota de alimentos y educación. Siento la furia de parte de mi ex esposo quien amenaza con apelar tal decisión, quiere acercarse a amenazarme pero en esto el tipo que había permanecido en la última banca se aproxima e impide todo contacto, le conozco es mi amigo César, a quien desde ese momento comencé a ver más como un salvador, y luego procuramos salvarnos los dos.