viernes, 8 de noviembre de 2013

Infinita TRISTEZA

Por María Alejandra Erazo Vega

Hoy me pregunto ¿para qué el amor? si duele y ¿el dolor? y todo las lágrimas. He estado pensando en que todo se basa en sentir y morirse por instantes: al no tener a alguien cerca, al desear lo imposible, al no hallarle ni pies ni cabeza a esta realidad. La felicidad escapa en un instante y el tiempo se encarga de borrarla de nuestras vidas, pero voy tomando fuerza y comienzo a levantarme y a susurrar una oración para todos allá arriba, donde sé han de estar, mi fortaleza son mis hijos y mis amigos que se reconcilian con sus dudas y toman las mejores decisiones para ya no sufrir tanto. Mi sonrisa apenas afloro esta mañana al escuchar el canto de un ave posada en un árbol y creo era el mismo espíritu libre y ameno del Gran César que venía a decirme "ya basta de lamentos acá todo es bello" es cierto, quizá haya más allá un paraíso. No tengo por qué estar triste ya.