domingo, 29 de septiembre de 2013

UN BURDEL LLAMADO "NADA"

Por Alejandro Hernández "Xervantex"

"¡Señor, Señor! no se le apetece un momentico" dice la chica descubriéndose un momento e indicándome un cuerpecito flaco, apenas curveado por formas femeninas, resistiéndose a crecer más por falta de proteína que por otra cosa. 

Es cierto tengo unas ganas terribles de revolcarme con una hembra, provocar el orgasmo y ser feliz por un segundo o quizá más. Pero fui educado por moralistas y soy incapaz de pagar por placer, así que invite a la chica a comer algo en un restaurante cercano, ella fantasea con que después de la comida quizá desista de mi sentido caballeresco y la conduzca a una habitación y le haga el amor, ella pensando en cuánto será el pago y yo pensando quizá en otra mujer. 

Así las cosas, comencé por hablarle de esperanza de otras formas de trabajar, de literatura y otras tantas cosas que le provocaron a la chiquilla indigestión y aburrimiento. Al final le insistí que olvidase todo lo que le había dicho y me critiqué el tratar de regenerarla, de apartarla de esa vida, pensé en que quizá ella sea más feliz así. Le aproximé un conjunto de billetes suficientes para dormir en una cama y comprar algo de comida para esa semana, me agradeció con un beso profundo y arrebatado pensando quizá arrastrarme a la dicha de una cama, pero respeto mi forma de ser, al oído me dijo "no te olvidaré" y partió como una mariposa hacia la luz prospera de la nada, la confundí con un ángel.

La he vuelto a ver, es decir, quizá  la he confundido con otras chicas en diversos lugares y siempre me inunda el pensamiento feliz de que ella logró seguir adelante y triunfo cosa que para mí no es posible.