viernes, 6 de septiembre de 2013

Nos gustan los Tangos...

La resistencia intelectual pacifista







Orbitamos por un mundo de reggaeton y sicalipsis.

Pero nos gustan los tangos como aproximación ejemplar de lo que es el erotismo sin caer en lo vulgar, como el amague ejemplar de los caballeros por las damas. Hoy que tenemos sino una gama de gatitas dispuestas a tirar el primer rasguño, íconos de lo material, de la belleza fantasiosa que debe tener auto y billetera, bueno y tarjeta de crédito.

Los Tangos son sinónimos del barrio bajo, del burdel clásico y elegante, de la dama que insinúa piel pero es respetuosa y baila y es más tierna y va sosegada a la cama y su gemido es completo y su orgasmo si es que lo tiene es tranquilo y si queda o no preñada tiene el recato de decir con la sutileza propia de su clase: "nuestro hijo será hermoso, uno de los mejores humanos concebidos en la cruenta batalla del sexo ya que el amor nos queda para fabricarlo" y entonces el macho parte para conseguir trabajo y salario ya que tiene su familia.

Pero ahora a las tipas las preñan en la pista de baile a más de ebrias les dan a beber excitantes de la oxítocina y terminan las susodichas patas arriba sin saber a ciencia cierta quien pecó primero, y bailan y se sumergen en un éxtasis que no les produce orgasmo alguno sino al otro día culpa.

Qué lastima que no haya hoy caballeros ni damas, y todos vengan a quejarse que solo duran 7 minutos en la cama y toda la vida con la soga al cuello, mientras el mundo esta todo por ser visto.