jueves, 26 de septiembre de 2013

La muerte no quiere ser olvidada

Por César Vélez

Gonzalo Arango no debía morir así, era una buena persona, ¿por qué en lugar de él no murió otro?, por ejemplo mi vecino, un tipo malo, que hace que su mujer vista como monja, siendo que ella es bella, ¡que digo! es divina, tiene los senos como los que tenía Isabel Sarli en sus mejores tiempos (busque las fotos en Internet y verá) y un cuerpo para el pecado. Está bien, no escribí para hablar de mi vecino, nadie debería desearle la muerte a nadie. Pero a veces la muerte no le hace justicia a los que merecen vacacionar más de este lado o será que como decía el Profeta Gonzalo que la muerte solo se acuerda de los que la olvidan.