sábado, 10 de agosto de 2013

me enamoré de una chica embarazada acto II

Por Alexis Mendoza

Será la sociedad un manojo de linajes morales que te atormentan, sarcásticos dicen cómo hacer las cosas. Mi mamá dice que el único ser humano que hizo un sacrificio absoluto fue Jesús, los demás solo hacemos lo que "hipócritamente" podemos. Vuelvo a escuchar que mi hazaña no tiene precedente, que hacerse cargo de un hijo ajeno es como pagar por lo que otro se "comió". 
Odio a esa humanidad pero amo a esta doncella cuya barriga crece, aunque ella esta serena me ve soportar como todo un mártir las replicas. 
En el último acto de esta tragicomedia que es la vida ella me suplica me salve, me aparte, me vaya de su lado, no soporta tampoco la presión, me ama y por eso no pretende hacerme sufrir.
Así que los denigrantes comentarios se traducen en "hiciste lo correcto" y de nuevo me aceptaron en sus guetos como alguien que hubiese recuperado la razón.
Algún día me felicitarán por haber tomado la decisión de tener un hijo, pero yo estaré triste porque a pesar de todo ese ser vendrá al mundo a sentir lo mismo que yo: soledad. 
He pensado en que las mujeres cometen un error al dejar ir al padre de sus hijos, nadie tiene derecho a usurpar a otro su felicidad.
No estoy listo para el amor, no me quiero, no pretendo querer a nadie, me decepcionan una y otra vez, el calor de la felicidad solo es momentáneo luego todo es frío y adversidad.
La vida y la muerte solo están comunicadas por un puente, me gustan tanto los puentes.