jueves, 8 de agosto de 2013

Crónica de Barrio

por Alexis Mendoza

Estoy en la habitación con Adela haciendo la tarea en la cama. No es lo que se imaginan o quizá si. Ella esta semidesnuda y yo muy tenso.

Para mi salvación nos alertan golpes desesperados en la puerta de enfrente. Yo sé lo que pasa. Adela no, y solo por eso deja así y se dedica a espiar al tipo que intenta forzar la chapa con una piedra. Me quedo en la cama y comienzo a contarle a Adela lo que sucede "es el hijo de la vecina que es un adicto y ahora sabe que su mamá no está y fuerza la puerta quizá para robarse algo para venderlo y con el dinero comprar droga".

Adela me convence de llamar a la policía, lo hago. Para calmarla la arrastro a la cama transmitiéndole mi opinión "no es la primera vez" en realidad los golpes cesan y Adela observa como el chico ingresa a la casa y sale cargando un televisor. Adela pierde el interés en hacer lo que nos toca: como hombre y mujer.

La policía llega dos horas después, la vecina tres horas luego, los otros vecinos ya le tienen la historia completa, Adela me alerta de que la vecina viene hacia acá, me enredo en los pantalones a medio poner y por poco me descalabro por bajar por la gradas y atender la puerta, todo lo que quiere la vecina es saber si puede mirar la telenovela en mi casa, sin esperar respuesta ingresa y toma asiento en la mitad de la sala.

Mi preocupación es que la vecina descubra a Adela y se cuestione sobre qué hacíamos solos. El tiempo pasa Adela se aburre y sale descubriéndose la cuestión, la vecina ya no pregunta solo cree que es suficiente explicación ver en mi pantalón la bragueta abierta y en Adela por sobre su camisa los pezones erectos y el frío no es excusa, solo que Adela ha dejado bajo la almohada de mi cama su sostén con la pretensión que no la olvide.

Alguien llama a la puerta, es un señor que busca a la vecina, lleva el televisor robado. La vecina se va feliz a terminar de ver la novela a su casa, cuando se marcha me lanza una mirada inquisidora y con una sonrisa maliciosa repite - Pillínes, pillines... -

Yo no sé pero a mi me gusta vivir en la realidad, hacer de mi vida la mejor novela.