martes, 25 de junio de 2013

diagnosticador

- Amor, ¿estás dormida? - dice él en medio de la noche

Yo me hago la mártir y me acabo de despertar

"Sí, ¿qué pasa?"

- Me duelen los huevos, bueno el izquierdo no más, ¿crees que sea cáncer? -

"Colócate hielo y veras" le digo sin mostrar sorpresa ni preocupación.

Pienso en que esas son güevonadas y que el cáncer no duele sino hasta el final. Así que sigo durmiendo mientras el pobre raspa el congelador muerto de la vergüenza.